El gobierno español ha denunciado a Marruecos por su papel en la crisis de Ceuta, según declaraciones recientes de políticos. El ministro de Asuntos Exteriores, Aina Vidal, ha acusado al país vecino de no tomar medidas efectivas para resolver la situación, lo que ha generado tensión entre ambos gobiernos. Vidal ha exigido la transferencia de menores a la Península Ibérica, señalando que la política de apaciguamiento con Marruecos ha fracasado.

Mientras tanto, el gobierno ha abierto la puerta a integrar Ceuta en la Unión Aduanera Europea, lo que podría transformar su relación comercial con Marruecos. Esta medida eliminaría los controles aduaneros con la Península, pero preservaría las particularidades fiscales del territorio. Sin embargo, la propuesta no ha sido aceptada por todos los partidos, que siguen exigiendo acciones más claras.

El líder del Partido Popular, Feijóo, ha acusado al presidente Sánchez de miedo personal hacia Marruecos, señalando que el gobierno se ha quedado de brazos cruzados ante la inacción marroquí. Además, ha exigido la dimisión de Sánchez por incompetencia o por ser cómplice de la situación. La tensión política se intensifica con la presión de los partidos por una solución urgente a la crisis.