Finlandia ha llevado a cabo el mayor ejercicio de defensa civil de Europa desde la Guerra Fría, según informes de medios locales. El ejercicio, que incluye la activación de búnkeres y refugios subterráneos, busca preparar al país para amenazas como misiles. Sin embargo, las autoridades occidentales han denunciado una campaña de sabotaje y desestabilización llevada a cabo por Rusia en varios países europeos.

La situación se ha agravado tras el ataque a dos fabricantes de armas en Múnich, donde se encontraron artefactos incendiarios lanzados desde un coche. La policía local respondió rápidamente, extinguiendo uno de los dispositivos y retirando otro no explotado. Estos incidentes se enmarcan en una serie de acciones que, según fuentes occidentales, buscan debilitar la seguridad en la región.

Aunque Finlandia se prepara para posibles amenazas externas, la campaña rusa se centra en ataques a infraestructuras críticas, como centrales eléctricas y sistemas de defensa. Esta estrategia, que incluye incendios y drones, ha generado preocupación en la UE, que busca respuestas colectivas.

La tensión sigue en aumento, con el miedo a que estas acciones puedan escalarse en un conflicto más amplio. Mientras, Finlandia reforzará sus medidas de seguridad, aunque no tenga defensa contra los métodos de desestabilización rusos.