El presidente español Pedro Sánchez ha pedido al rey Felipe VI que visite Ceuta en las próximas semanas, un gesto que podría generar tensión con Marruecos. Desde 2007, ningún monarca ha pisado la ciudad autónoma, un silencio que ha sido interpretado como una forma de evitar conflictos con el país norte-africano. La visita, si se materializa, podría ser vista como una provocación por parte de España, dada la sensibilidad del tema.
Marruecos, por su parte, ha informado a España sobre la investigación de la entrada masiva de personas en Ceuta, aunque el gobierno español ha reiterado que no hay pruebas de que Marruecos estuviera detrás de este fenómeno. A pesar de ello, el país vecino ha mostrado preocupación por la situación migratoria y la seguridad en la zona. Esta tensión se suma a las críticas internas en España sobre la gestión de las fronteras y la colaboración con Marruecos.
El experto en seguridad José Félix Ramajo ha señalado que Marruecos parece aliviado por la situación, considerando que muchos problemas, como la prostitución o la presencia de menores en las calles, han sido trasladados a España. Esta dinámica refleja una compleja relación entre ambos países, marcada por la proximidad geográfica y las tensiones políticas.





















