El nuevo curso escolar en España comienza en un contexto de protestas docentes y un retroceso educativo sin precedentes, según el informe PISA 2025. Los resultados obtenidos por los estudiantes de 15 años muestran una caída histórica en todas las materias, con un desempeño peor que en cualquier otro momento registrado. Esta situación se agrava por la influencia de las nuevas tecnologías, que según estudios, están afectando negativamente la comprensión lectora de los alumnos.

La crisis educativa se une a otros desafíos nacionales, como la migración en Ceuta, donde se han desclasificado informes sobre la entrada de migrantes. Aunque no se ha establecido una conexión directa entre ambos temas, la situación refleja una complejidad en la gestión de múltiples problemas sociales.

Los datos globales también muestran una tendencia a la baja en las competencias de lectura, matemáticas y ciencias, con un mínimo histórico en estos ámbitos. La OCDE ha alertado sobre la necesidad de reformas urgentes en los sistemas educativos para evitar un agravamiento de la situación.

La comunidad educativa ha reaccionado con movilizaciones, exigiendo mejoras en la formación docente y una inversión mayor en infraestructuras escolares. A pesar de los desafíos, se busca una solución que permita recuperar el nivel educativo del país.