El Gobierno español enfrenta críticas por su gestión durante la crisis de Ceuta, tras la publicación de informes que revelan que el CNI había alertado sobre movimientos anómalos en la frontera. El periodista Montesinos señaló que la versión del Ejecutivo no se sostiene y que alguien debería hacer una autocrítica.

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, calificó la situación como un "desastre" y comparó la gestión con la autoría del 11-M. Por su parte, Óscar Puente cuestionó la credibilidad del aviso del CNI y destacó la falta de tiempo para actuar.

Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, sostiene que los mensajes de inteligencia no fueron una alerta formal, aunque los documentos muestran comunicaciones previas. El ministro de Transportes, José María Lassalet, fue acorralado por preguntas sobre la actuación del Ejecutivo.

Sánchez defendió el aviso del CNI, afirmando que no podía interpretarse como un indicador de la gravedad del suceso. A pesar de esto, la confusión sobre las alertas y la respuesta gubernamental sigue siendo un punto de debate.