Pedro Sánchez aclaró en el Congreso que no existen «evidencias sólidas» que vinculen a Marruecos con la entrada masiva de migrantes en Ceuta a finales de julio. Esta postura se da tras la filtración de un informe policial que generó dudas sobre la implicación del país africano en el asunto. El presidente español defendió su postura, señalando que el Gobierno no oculta información sobre la crisis, aunque reconoció dificultades en la gestión de la situación.

La comparecencia de Sánchez en el Congreso fue parte de una serie de declaraciones públicas tras la crisis migratoria. Aunque el Ejecutivo negó cualquier planificación marroquí, críticas externas y internas cuestionaron la transparencia y la coordinación con Marruecos. El informe policial, que no fue compartido públicamente, ha sido objeto de debate entre responsables políticos y medios.

Mientras tanto, figuras como Cándido Méndez criticaron la forma en que Sánchez abordó el tema, señalando incoherencias en su argumentación. La situación en Ceuta sigue siendo un punto de tensión, con debates sobre responsabilidades y estrategias para evitar futuras crisis. El Gobierno continúa buscando una solución que evite el descontrol migratorio en la zona.