La riada que azotó la frontera entre Nepal y China ha dejado al menos 552 personas muertas y más de 1.500 desaparecidas, según las últimas cifras. El desastre, causado por el colapso de un glaciar que generó una ola de agua y rocas, ha destruido o dañado más de 80 puentes y pasarelas, dificultando el acceso a las zonas afectadas. Nepal ha pedido apoyo a India y China para recibir 42 puentes portátiles que permitan avanzar en los esfuerzos de rescate.

Mientras los equipos de emergencia continúan buscando sobrevivientes en áreas remotas, el gobierno local ha confirmado que más de 3.200 personas han sido rescatadas o atendidas. Alrededor de 80 heridos reciben atención médica en hospitales del Valle de Katmandú. La riada, que arrasó varios asentamientos, se produce en un contexto de alerta climática, ya que los científicos advierten de un aumento de riesgos debido al cambio climático.

La situación es crítica en zonas del Tíbet, donde China ha confirmado cinco fallecidos y mantiene a 558 personas desaparecidas. El fenómeno, conocido como GLOF, representa una amenaza creciente en áreas montañosas, como los Andes, debido al colapso de glaciares. A pesar de los esfuerzos, la cifra de víctimas sigue en aumento, y las autoridades trabajan para evaluar el impacto total del desastre.