La riada del río Bhotekoshi en Nepal dejó al menos 804 muertos y miles de personas desaparecidas, según informes de autoridades locales y medios internacionales. El desastre, que ocurrió el pasado miércoles, afectó tanto a Nepal como a la región tibetana en China, generando una crisis humanitaria sin precedentes. Las autoridades nepalesas advirtieron sobre posibles nuevas inundaciones y pidieron a los residentes en distritos afectados que se mantengan en máxima alerta debido al aumento del nivel del río.
Más de 3.000 personas se encuentran desaparecidas en la zona, según las últimas cifras. La riada, causada por intensas lluvias, arrasó comunidades enteras y destruyó infraestructuras críticas, incluyendo túneles hidroeléctricos. Varios supervivientes describieron una huida desesperada de los túneles inundados, en lo que se ha denominado una "huida infernal".
La ayuda internacional se ha activado, con organizaciones y gobiernos de diferentes países ofreciendo apoyo. El Papa León XIV pidió la colaboración de todos para ayudar a las víctimas, mientras que el gobierno nepalés continúa evaluando el alcance del daño y la necesidad de evacuaciones adicionales. La situación sigue siendo crítica, con riesgos de nuevos desbordamientos en la zona.



























