Un violent sismo de 7.4 grados en la escala de Richter sacudió el norte de Colombia la semana pasada, dejando al menos 289 personas muertas y más de 185 mil afectadas. El epicentro del temblor se ubicó cerca de la ciudad de Pasto, en el departamento de Nariño, según informes oficiales. Las autoridades han declarado una emergencia nacional tras el desastre, que ha causado graves daños a infraestructuras y viviendas en varias regiones.
Múltiples zonas de la zona afectada se han quedado sin electricidad y servicios básicos, lo que ha complicado los esfuerzos de rescate. Los equipos de emergencia trabajan en condiciones extremas, enfrentando desafíos como la falta de acceso a algunas áreas y la dificultad para evaluar el alcance completo del daño.
La comunidad internacional ha respondido con llamados de apoyo, mientras que las redes sociales se llenan de imágenes y testimonios de la tragedia. La cifra de muertos sigue en aumento, y se espera que la situación se estabilice en los próximos días con la ayuda de organismos locales y externos.























