Dos mujeres fueron condenadas a cadena perpetua por el asesinato de Sam Nordquist, un joven trans, en Nueva York. La jueza Kristina Karle dictó la sentencia máxima a Precious Arzuaga y Jennifer Quijano tras declararse culpables de múltiples cargos. El caso involucra una serie de acusaciones relacionadas con el crimen, que incluye el secuestro y la tortura del joven durante semanas. Otras cinco personas enfrentan causas abiertas por el mismo delito.
El juicio se desarrolló en Ontario County, Nueva York, donde las acusadas admitieron haber participado en el asesinato del joven. Según las investigaciones, Nordquist fue mantenido en cautiverio en un motel durante semanas antes de su muerte. Las autoridades destacaron la gravedad del caso, que refleja la violencia contra personas trans en Estados Unidos. La condena a cadena perpetua marca un punto importante en la justicia estadounidense para casos de violencia basada en la orientación sexual.



























