Los Estados Unidos anunciaron la derogación del Programa de Protección Temporal (TPS) para 200.000 ciudadanos salvadoreños, lo que significa que deberán abandonar el país para evitar ser deportados. Esta medida, que ya fue aplicada a migrantes de Honduras, Nicaragua, Haití y Venezuela, afecta a personas que han vivido en el país durante décadas, muchas de ellas desde la década de 1990.
José, un salvadoreño que llegó a Estados Unidos en 1999, es uno de los muchos que ahora enfrentan la incertidumbre. Tras trabajar en cocinas, bares y construcciones, construyó una vida en Bethesda, Maryland. Sin embargo, la decisión del gobierno estadounidense pone en peligro su estatus legal y su futuro.
La medida forma parte de una política migratoria más dura bajo la administración republicana, que busca reducir la población inmigrante. Los afectados ahora deben decidir si regresan a El Salvador o buscan alternativas en otros países.
La decisión ha generado preocupación entre las comunidades salvadoreñas en Estados Unidos, que temen por la estabilidad de sus familias. Mientras tanto, el gobierno estadounidense justifica la medida como parte de un esfuerzo para regular la inmigración.



























