El Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei, negó públicamente la existencia de un plan para asesinar al hijo de Donald Trump, Barron Trump, según informes que investiga el Servicio Secreto estadounidense. Rezaei calificó las acusaciones como "grandes mentiras" y atribuyó su difusión a Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel. Las autoridades iraníes han rechazado categóricamente cualquier participación en un atentado contra la familia del presidente norteamericano, afirmando que no tienen conocimiento de tal plan.

A su vez, Irán criticó duramente a Donald Trump, tachándolo de "esquizofrénico" por su postura sobre el estrecho de Ormuz. El país exigió que los Estados Unidos retire sus sanciones, las cuales considera ilegales y contrarias a los Derechos Humanos. Esta tensión se suma a las tensiones geopolíticas en la región, donde las relaciones entre Irán y Estados Unidos han sido constantemente hostiles.

La operación "Paria Económico" lanzada por Trump busca afectar la economía iraní, pero según informes, las sanciones impactarían a más de un solo país. A pesar de esto, el apoyo popular hacia Trump sigue en declive, con solo un 31% de ciudadanos estadounidenses que respaldan la acción militar contra Irán. La guerra en Irán ha agotado recursos y apoyo político, sin lograr los objetivos declarados por Estados Unidos.