El desastre ocurrió el miércoles en la región de Gyirong, en el Tíbet, tras el colapso de un glaciar que generó un flujo de lodo y agua. El lago formado por la acumulación de rocas y lodo se desbordó, arrasando comunidades en ambos lados de la frontera. El gobierno nepalí contabiliza ya 469 muertos y rechaza la asistencia internacional que no sea monetaria.
China ha suspendido temporalmente las operaciones de rescate debido al riesgo de desbordamiento inminente del lago. Los equipos de rescate continúan buscando a cientos de personas desaparecidas, mientras que más de 1.200 personas han sido desplazadas por las inundaciones. La ONU ha movilizado a más de 30.000 efectivos de seguridad para operaciones de búsqueda y rescate.
La coordinadora residente de Naciones Unidas en Katmandú, Lila Pieters Yahia, ha confirmado que muchas personas están recibiendo ayuda mediante helicópteros. Aunque el gobierno nepalí rechaza la asistencia internacional no monetaria, expertos chinos evalúan las causas y riesgos del desastre. Venezuela ha expresado solidaridad con ambos países tras el desastre natural.





























