El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, calificó la gestión del Gobierno en la crisis de Ceuta como un "desastre" y advirtió de que podría convertirse en "la gran mentira de la democracia". Esta crítica se une a otras denuncias sobre la falta de coordinación y la posible negligencia en la respuesta a la entrada masiva de personas en la ciudad autónoma.
Miguel Ángel Pérez Triano, delegado del Gobierno en Ceuta, negó haber conocido una llamada del CNI con su jefe de gabinete y descartó que los mensajes de WhatsApp alertaran sobre una entrada masiva. Sin embargo, documentos publicados muestran que el CNI había previsto movimientos anómalos en la frontera.
El ministro de Transportes, José Luis Ábalos, fue acusado de no haber actuado ante las alertas, mientras que el líder del ERC, Roger Rufián, acusó al Ejecutivo de usar a un funcionario como escudo para desviar la atención del papel de Marruecos en la crisis.
El presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez, insistió en que los avisos del CNI no indicaban la gravedad del suceso. A pesar de esto, la tensión política sigue elevada, con organizaciones políticas cuestionando la transparencia y la coordinación del Gobierno.






















