El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, compareció ante el Congreso para explicar su gestión de la crisis en Ceuta, pero sus argumentos no convencieron a sus socios ni a la oposición. La tensión se ha agravado tras semanas de situaciones límite en la ciudad, con vecinos que denuncian falta de acción concreta. La comunidad autónoma de Castilla y León exige la retirada de un modelo de financiación considerado "impuesto" por ERC, mientras que la Junta rechaza acoger menores no acompañados, argumentando que la mejor solución es llevarlos con sus padres.
Marruecos ha informado al Gobierno español de que investiga la entrada masiva en Ceuta, según el ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Naser Bourita. A su vez, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha protestado ante el Consejo General del Poder Judicial por la orden de una juez de la Audiencia Nacional de que la Policía Judicial no informe al Ejecutivo sobre datos relevantes para la seguridad nacional.
La crítica se ha intensificado con declaraciones de medios y vecinos, como Gema, una residente de Ceuta, que reaccionó con lágrimas al escuchar a Sánchez en el Congreso, calificando su discurso de "mentiras y excusas". La dependencia de Marruecos en la gestión de la crisis también ha sido señalada como una de las claves para entender la postura del Ejecutivo, según el director de ''. La situación sigue sin resolver, con dudas y indignación crecientes en la comunidad local.



















