El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, compareció ante el Congreso para explicar la crisis migratoria en Ceuta, donde se registró una entrada masiva de migrantes a finales de julio. Durante su comparecencia, Sánchez negó que existan pruebas sólidas de que Marruecos haya planificado o ejecutado la operación. Afirmó que el gobierno no oculta información sobre el asunto y que se está trabajando para resolver la situación.

La comparecencia confirmó que el gobierno consideró que la crisis estaba casi resuelta, pero la situación se complicó en agosto. Informes policiales filtrados han generado dudas sobre la implicación del país africano. Algunos críticos, como Cándido Méndez, han cuestionado la postura del Ejecutivo, considerando que su argumento es incongruente.

Además, la crisis ha sido criticada por figuras internacionales, como Donald Trump, quien llamó a España "país arruinado" y achacó la situación a leyes débiles y mala gestión. Sánchez, sin embargo, insistió en que el gobierno actúa con transparencia y que la responsabilidad no recae exclusivamente en Marruecos.

La situación sigue siendo un tema de debate en el Congreso, con voces que piden una respuesta más clara y efectiva ante la crisis migratoria.