El sismo de magnitud 7.4 que sacudió Colombia el pasado viernes dejó al menos 240 muertos y más de 3 mil personas desaparecidas, según informes preliminares. Las autoridades y equipos de rescate continúan con las operaciones en zonas afectadas, especialmente en la región de Nariño, donde los daños son más graves.
Miles de familiares se unieron a los rescatistas en la búsqueda de sobrevivientes y personas desaparecidas. Las condiciones en las zonas afectadas son extremadamente difíciles, con rocas caídas y edificios derrumbados que dificultan el acceso.
Hasta ahora, se han identificado 150 cuerpos, pero la cifra de desaparecidos sigue siendo elevada. Las autoridades han pedido apoyo a organizaciones internacionales para mejorar las operaciones de búsqueda.
La crisis humanitaria se intensifica, con comunidades enteras sin acceso a servicios básicos. La situación exige una respuesta coordinada entre gobiernos locales y nacionales.





















