La ciudad de Pereira, en Colombia, se enfrenta a una situación de emergencia tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 que la ha dejado prácticamente en ruinas. Al menos 240 personas han perdido la vida, según las primeras cifras oficiales. Los rescate y los voluntarios trabajan arduamente en las zonas más afectadas para encontrar supervivientes. La ciudad, conocida como una de las más importantes del país, ahora se llama "ciudad zombie" por la escena de destrucción que se presenta en sus calles.
La falta de servicios básicos, como electricidad y conexión a internet, complica la respuesta a la emergencia. José Manuel Lavandera, un residente de la zona, describe la situación como una "catástrofe" en una llamada a su hermano. Aunque ha regresado recientemente a Colombia tras unas vacaciones en Asturias, Lavandera asegura que están bien. La comunidad local y los equipos de rescate continúan con su labor en condiciones extremas.
El sismo ha dejado un impacto profundo en la región, con infraestructuras colapsadas y viviendas reducidas a escombros. Las autoridades locales y nacionales han anunciado la activación de protocolos de emergencia, pero la escala del desastre exige una respuesta a gran nivel. Mientras, la población espera con angustia la noticia de los heridos y los muertos, en un contexto de incertidumbre y desesperación.





















