El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el oeste de Colombia dejó al menos 250 muertos y continúan las labores de rescate para encontrar supervivientes, según informaciones recientes. La zona más afectada registró un número elevado de víctimas fatales, con rescatistas trabajando de noche con maquinaria y, en algunos casos, con sus propias manos.
Los esfuerzos de búsqueda se extendieron durante dos días, con trabajadores de emergencia excavando entre los escombros de edificios derrumbados y hogares destruidos. Las autoridades locales indicaron que el saldo podría aumentar, ya que se espera que más personas resulten afectadas.
El epicentro del sismo se ubicó en la provincia de Chocó, a aproximadamente 400 kilómetros al oeste de Bogotá. El sismo, con una profundidad de 79 kilómetros, causó daños significativos en varias ciudades, incluyendo Quibdó y Pereira. Múltiples edificios fueron evacuados, y se reportaron heridos y daños estructurales en la zona.
El gobierno colombiano activó un estado de emergencia nacional y movilizó recursos para brindar ayuda a las comunidades afectadas. Las autoridades destacaron su compromiso con la protección de vidas y la asistencia a los damnificados.





















