La región de Chocó, en Colombia, fue sacudida por un terremoto de magnitud 7,4 que dejó al menos 12 sedes decretadas como inutilizables debido a los daños. La Registraduría, órgano encargado de registros civiles, cerró estas oficinas tras evaluar el estado de los edificios. El epicentro del sismo se ubicó en el municipio de San José del Palmar, donde se reportaron más de 500 viviendas dañadas y dificultades para el acceso por deslizamientos.
El desastre natural ha exacerbado las condiciones de vulnerabilidad de la zona, que históricamente ha reclamado una mayor presencia del Estado. Mientras los equipos de emergencia intentan llegar a comunidades aisladas, los habitantes denuncian la precariedad de las comunicaciones y la falta de infraestructura adecuada. La Medicina Legal ha recibido 160 cuerpos, de los cuales 22 han sido identificados, provenientes de varios departamentos incluyendo Chocó.
La tragedia ha afectado también a otras regiones como Antioquia, Caldas, Risaralda, Quindío y Valle del Cauca. En la frontera con Venezuela, se realizó una inspección técnica a los puentes binacionales tras el sismo. Mientras tanto, ciudadanos colombianos en el extranjero se coordinan para ofrecer ayuda, destacando la necesidad de visibilidad para la región.





















