El vicepresidente estadounidense, JD Vance, anunció que el flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz ha recuperado los niveaux previos a la guerra. Según informaciones oficiales, se han movido 15 millones de barriles de petróleo en las últimas semanas. Vance atribuyó este restablecimiento a las operaciones de Washington para proteger los buques comerciales en la zona. Estas medidas se tomaron tras una serie de ataques contra embarcaciones en el Golfo Pérsico, que han generado inquietud en el sector energético global.

Las autoridades estadounidenses han descartado la posibilidad de negociar con Irán mientras continúen los ataques contra la flota comercial. Esta postura refleja la creciente tensión entre Washington y Teherán, que ha afectado la estabilidad del mercado petrolero. Aunque el flujo de petróleo ha vuelto a normalizarse, los analistas advierten que la situación sigue siendo volátil y que la seguridad en las rutas marítimas sigue siendo un desafío.