La Guardia Revolucionaria Islámica de Irán anunció haber atacado dos buques estadounidenses, ocho petroleros y otros diez barcos en el estrecho de Ormuz. Según el comunicado, los ataques causaron "daños considerables" en las embarcaciones estadounidenses, que se habían introducido en una zona considerada "prohibida e insegura". El régimen iraní sostuvo que los buques estadounidenses no cumplían con las normas establecidas para transitar por la zona.

El Pentágono negó los ataques y afirmó que no hubo daños a buques estadounidenses. A pesar de esto, la tensión entre ambos países se ha intensificado en los últimos días. Estados Unidos informó de la destrucción de cinco barcos iraníes tras el lanzamiento de misiles balísticos contra un portaaviones y un destructor. La situación ha provocado un aumento en los precios del petróleo, con el Brent que alcanzó los 100,72 dólares por barril.

El bloqueo estadounidense y los ataques contra petroleros iraníes han dificultado las exportaciones de crudo de Teherán. Las restricciones al tráfico por el estrecho de Ormuz han agravado la presión económica sobre Irán. Además, el régimen iraní anunció una nueva "zona de exclusión" cerca del estrecho, que cubriría parte del golfo de Omán y del mar Arábigo.

El conflicto en el estrecho de Ormuz sigue siendo un punto caliente en la región, con ambos países en una escalada de hostilidades. La situación ha generado inestabilidad en los mercados energéticos, con consecuencias globales.