El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, denunció en el Parlamento Europeo que Marruecos aplicaría una política de acoso contra el exclave afroeuropeo. Esta denuncia se produce en un contexto de creciente tensión entre España y Marruecos, tras revelaciones periodísticas y policiales que señalan al país africano como facilitador de la entrada de migrantes en Ceuta. A pesar de estas evidencias, el gobierno español y la Unión Europea continúan defendiendo a Marruecos como un socio confiable en la lucha contra la inmigración irregular.

La situación se ha agravado con la desclasificación de informes policiales que sugieren una posible permisividad de las autoridades marroquíes durante la crisis. Esto ha generado dudas sobre la colaboración real entre España y Marruecos. Mientras tanto, el gobierno español ha retirado un mapa que mostraba Ceuta y Melilla como territorios en disputa, así como el Sáhara como parte de Marruecos, tras una denuncia por parte del partido político Sumar.

La tensión ha sido reforzada por la postura de Bruselas, que ha reafirmado su apoyo a Marruecos y ha exigido una cooperación sostenida entre España, la UE y el país africano. Aunque se han acordado siete prioridades para la seguridad y el futuro de Ceuta, la situación sigue siendo delicada. Mientras tanto, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha visitado Ceuta para supervisar el dispositivo de asistencia y el control de entrada hacia Marruecos.