El gobierno de Nepal confirmó que al menos 389 personas han perdido la vida tras el deslizamiento de tierra que afectó la región. Las autoridades continúan buscando supervivientes en las zonas afectadas, donde se describen como un "cementerio gigantesco" debido a la cantidad de cuerpos recuperados.

Más de 1.300 personas han sido evacuadas de las áreas en peligro, según las últimas cifras oficiales. Las condiciones climáticas adversas han retrasado los esfuerzos de rescate, lo que ha complicado la operación. En tanto, se han establecido puntos de distribución de alimentos y agua en las zonas cercanas al epicentro del desastre.

Los equipos de rescate trabajan con drones y equipos especializados para localizar a los desaparecidos. La comunidad local ha mostrado solidaridad, organizando campamentos de ayuda y donando recursos. Aunque el número de víctimas sigue en aumento, las autoridades instan a la población a mantener la calma y seguir las indicaciones de los servicios de emergencia.