La inundación catastrófica que azotó la frontera entre Nepal y China el miércoles dejó al menos 165 muertos y más de 1.300 personas desaparecidas, según las últimas cifras oficiales. El desastre, causado por el colapso de un glaciar en alta montaña, generó una riada imparable que arrasó comunidades y zonas turísticas. Las autoridades nepalinas elevaron a 289 el número de fallecidos, mientras que equipos de rescate intentan localizar a los desaparecidos en zonas aisladas.
El flujo de lodo y rocas, originado en territorio nepalí, alcanzó el paso fronterizo de Gyirong, en la prefectura tibetana de Shigatse, cortando comunicaciones y dificultando el acceso. Este lugar, uno de los principales puntos de tránsito entre China y Nepal, fue arrasado por completo. Mientras tanto, se reporta que cientos de turistas, incluidos extranjeros de varios países, aún no han sido encontrados.
En París, se informó que al menos cuatro franceses podrían estar entre los desaparecidos, aunque no hay confirmación oficial. El ministro español de Asuntos Exteriores indicó que al menos cuatro españoles también se encuentran en la lista de desaparecidos. La situación sigue en evolución, con equipos internacionales trabajando para rescatar a los sobrevivientes y evaluar el impacto del desastre.

























