Autoridades nepalenses informaron que el número de muertos por las inundaciones en el distrito de Rasuwa, al norte del país, ha ascendido a 359, mientras que el número de desaparecidos se estima en más de 1.300. El desastre, causado por una crecida del río que afectó la frontera con el Tíbet, ha dejado un saldo de más de 270 fallecidos y 1.400 personas desaparecidas, según informes de medios locales.
Helicópteros militares chinos llegaron a la zona fronteriza de Gyirong, una de las áreas más afectadas, para iniciar operaciones de rescate. La riada, que se originó en el desprendimiento de un glaciar, ha arrasado pueblos enteros y ha dejado en ruinas infraestructuras y viviendas. Expertos alertan de que el aumento de temperaturas globales ha incrementado la presión sobre los glaciares, lo que podría agravar futuros desastres.
El presidente ruso, Vladimir Putin, expresó condolencias a las autoridades nepalenses y chinas por las víctimas. La crisis ha generado un apoyo internacional, con líderes mundiales ofreciendo ayuda a las víctimas y a los afectados. Mientras se continúa con las operaciones de rescate, se espera que se revelen más datos sobre el alcance del desastre.



























