Los resultados del PISA revelan una disminución en las habilidades lectoras y matemáticas de los estudiantes. Según los datos, los alumnos están menos dispuestos a esforzarse y su rendimiento se ha deteriorado significativamente. La lectura ha retrocedido un curso completo en tres años, mientras que las matemáticas muestran una caída similar.

La dependencia del móvil se ha convertido en un factor relevante en la reducción de la concentración y la motivación. Los estudiantes, al estar más expuestos a las redes sociales y a la diversión digital, muestran una menor disposición a dedicar tiempo a tareas académicas.

Este descenso en las competencias básicas plantea preocupaciones sobre la calidad de la educación. Los expertos destacan la necesidad de adaptar los métodos de enseñanza para reactivar el interés por el aprendizaje. La situación exige una revisión de las estrategias educativas para garantizar el desarrollo cognitivo de los jóvenes.