Una violenta riada arrasó la zona fronteriza entre Nepal y China el miércoles 24 de agosto, causando un saldo de al menos 290 muertos y 1.400 personas desaparecidas, según informes oficiales. El desastre, provocado por el colapso de un glaciar, afectó especialmente la región del Tíbet y las áreas cercanas a la frontera. Los equipos de rescate trabajan en condiciones extremas para localizar a los desaparecidos, muchos de ellos turistas extranjeros.

El presidente ruso, Vladimir Putin, expresó sus condolencias a los líderes de China y Nepal tras el desastre. En tanto, autoridades chinas y estadounidenses han confirmado que al menos 47 ciudadanos estadounidenses se encuentran entre los desaparecidos. Helicópteros militares chinos llegaron a la zona afectada para apoyar las operaciones de rescate.

La riada, que se originó en el desprendimiento de un glaciar, ha sido catalogada como una de las más devastadoras en la región. Expertos señalan que el fenómeno climático, combinado con la topografía montañosa, agravó el impacto del desastre. Mientras se espera la evaluación final de las pérdidas, la comunidad internacional ha ofrecido apoyo a Nepal y China para ayudar en los esfuerzos de recuperación.