La crisis migratoria en Ceuta ha generado una polarización política en España, con el presidente Pedro Sánchez enfrentando críticas por su postura ante Marruecos. Según informes, la entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma ha sido atribuida a la colaboración de agentes marroquíes, lo que ha generado tensiones entre el gobierno español y el reino de Marruecos.

El portavoz del partido ERC, Rufián, ha acusado al gobierno de mentir para ocultar la responsabilidad de Marruecos en la crisis. A su vez, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha señalado que la gestión del conflicto no ha sido transparente. La situación ha sido aprovechada por la oposición para criticar la política exterior del Ejecutivo, que defiende la neutralidad de Marruecos en el asunto.

Mientras, el rey Felipe VI ha sido sugerido como una figura clave para resolver la situación, aunque su visita a Ceuta sigue pendiente. La tensión ha sido alimentada por la percepción de que el gobierno español no ha tomado medidas efectivas para controlar la frontera, lo que ha generado descontento tanto en la sociedad civil como en el ámbito político. La crisis sigue siendo un tema candente en el debate público.