Pedro Sánchez compareció ante el Congreso para responder por la crisis migratoria en Ceuta, donde más de 70.000 personas procedentes de Marruecos entraron irregularmente a finales de julio. El presidente negó haber ocultado información y afirmó que no existen pruebas sólidas de que las autoridades marroquíes hubieran planificado o ejecutado la entrada masiva de migrantes.

Las autoridades españolas han ofrecido versiones contradictorias sobre los hechos. Mientras el Ejecutivo sostiene que no hay evidencia de implicación marroquí, el informe policial filtrado sugiere que las fuerzas de Rabat podrían haber tenido un papel. Margarita Robles y otros responsables han contrastado sus declaraciones con las de la policía, generando desacuerdos en el Parlamento.

El PP ha criticado la gestión del gobierno, señalando que se niega a acoger a menores migrantes y pide solidaridad. Fernando Berlín ha destacado el cambio de discurso del partido, pasando de criticar a Sánchez a cuestionar su transparencia.

La situación sigue siendo delicada, con debates políticos y tensiones entre las autoridades españolas y marroquíes. La comparecencia de Sánchez ha sido un punto focal para discutir la responsabilidad y la gestión de la crisis.