Equipos de rescate buscan a cientos de personas desaparecidas en la zona fronteriza entre Nepal y el Tíbet, donde una riada causada por el colapso de un glaciar arrasó comunidades el pasado miércoles. La cifra de muertos asciende a 359, según informes recientes, mientras que más de 1.400 personas continúan desaparecidas, incluyendo turistas extranjeros que visitaban la región del Himalaya o realizaban peregrinaciones al monte Kailash.
La ONU ha alertado sobre las dificultades para acceder a las zonas más afectadas, donde las inundaciones han causado daños significativos y un número elevado de víctimas. En China, las autoridades han suspendido temporalmente la expedición de permisos para acceder a áreas fronterizas en Shigatse, en el suroeste del Tíbet, afectadas por el desastre.
Venezuela y otros países han expresado su solidaridad con las víctimas, con el ministro venezolano envió condolencias a las familias afectadas. Expertos chilenos advierten que un desastre similar podría ocurrir en la cordillera de los Andes, destacando la necesidad de preparación ante fenómenos naturales extremos.
Las operaciones de rescate continúan con el apoyo de equipos especializados de bomberos de Beijing y Sichuan, mientras se espera la ayuda internacional para abordar la crisis.

























