Una poderosa riada, causada por el colapso de un glaciar, afectó la frontera entre Nepal y el Tíbet, dejando un saldo de al menos 362 muertos y más de 1.400 personas desaparecidas, según las últimas cifras. El desastre ocurrió en el distrito de Rasuwa, al norte de Nepal, y impactó a cientos de turistas y residentes atrapados en la zona.

El Servicio Geológico de Estados Unidos y expertos chinos atribuyeron el evento a la ruptura de un glaciar, lo que liberó una cantidad de agua equivalente a un sismo de magnitud 5,2. Esta fuerza destruyó la ruta de Langtang y causó graves daños en la región. Las autoridades locales han elevado las cifras de fallecidos y desapariciones en las últimas horas.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, expresó su condolencia por los daños y las víctimas, destacando el impacto del fenómeno climatológico. La situación sigue siendo crítica, con equipos de rescate trabajando en la zona para localizar a los desaparecidos.

La crisis ha llamado la atención sobre el aumento de riesgos naturales debido al calentamiento global, según análisis internacionales. La región continúa bajo evaluación para determinar el alcance completo del desastre.