Rescatistas y expertos continúan evaluando el riesgo de desbordamiento de un lago de lodo en la frontera entre Nepal y China, tras el colapso de un glaciar que dejó más de 460 muertos y más de 1.400 personas desaparecidas. El gobierno nepalí ha movilizado a más de 30.000 efectivos para operaciones de búsqueda, según la ONU.
El lago, formado por la acumulación de lodo y rocas, se encuentra a más de diez kilómetros del paso fronterizo y ya presenta desbordamientos. China ha decidido pausar temporalmente el rescate debido al riesgo de nuevas inundaciones. Aunque el país rechaza la asistencia internacional no monetaria, la coordinadora de la ONU en Katmandú ha confirmado que se están realizando operaciones aéreas para ayudar a la población afectada.
Más de 1.200 personas han sido desplazadas por las inundaciones. Venezuela ha expresado solidaridad con las víctimas, mientras que China ha endurecido las restricciones de acceso a zonas fronterizas. La situación sigue siendo crítica, con cientos de personas aún desaparecidas en la zona.
La evaluación de riesgos continúa con equipos especializados, pero el desastre sigue causando impacto en la región. La ONU ha destacado la importancia de la ayuda aérea para llegar a zonas remotas.

























