Una violenta riada arrasó la zona fronteriza entre Nepal y China el miércoles 25 de agosto, dejando un saldo de al menos 290 muertos y más de 1.400 personas desaparecidas. Según informes, la tragedia afectó a más de mil trescientas personas cuyo paradero aún no se conoce. Entre los desaparecidos se encuentran al menos 47 ciudadanos estadounidenses, según fuentes locales.

La riada, provocada por el desprendimiento de un glaciar, arrasó comunidades enteras y dejó en ruinas infraestructuras y viviendas. Los equipos de rescate, incluyendo helicópteros militares chinos, intentan acceder a las zonas más aisladas para localizar a los desaparecidos. La situación es crítica, especialmente en áreas como Gyirong, donde el paso fronterizo fue sepultado por las aguas.

Más de 500 turistas, la mayoría extranjeros, fueron declarados desaparecidos. Algunos viajaban al monte Kailash, un lugar sagrado en Tíbet, mientras otros planeaban participar en el festival hindú Janai Purnima. La tragedia ha generado un llamado de ayuda global, con líderes internacionales ofreciendo apoyo a las autoridades nepalíes y chinas.

La cifra de muertos sigue en aumento, con autoridades que elevan el número a 289. La búsqueda continúa, pero las condiciones en las zonas afectadas dificultan los esfuerzos de rescate.