Una serie de inundaciones catastróficas azotó Nepal el 26 de agosto, causando al menos 98 muertes y más de 700 personas desaparecidas. El desastre, provocado por una avalancha de hielo y rocas que generó olas de hasta seis metros de altura, destruyó carreteras, puentes y otras infraestructuras críticas. Las autoridades locales indicaron que el evento fue desencadenado por un temblor en la región de Tíbet, que está bajo la jurisdicción china.

La riada, causada por el desbordamiento del río Bhote Koshi, afectó principalmente las zonas del distrito de Sindhuli. Según informes, la ayuda internacional, incluida la de la India, llegó rápidamente al país. La India envió más de 10 toneladas de suministros para apoyar a las víctimas. Aunque se ha establecido una coordinación entre las autoridades nepalíes y las de otros países, la situación sigue siendo compleja debido a la dificultad de acceso a las áreas afectadas.

Los equipos de rescate continúan buscando a las personas desaparecidas en zonas remotas, donde las condiciones climáticas y el terreno accidentado complican los esfuerzos. Mientras tanto, se han iniciado evaluaciones para determinar el impacto económico y social del desastre. La comunidad internacional sigue de cerca la situación, esperando una respuesta coordinada para mitigar los efectos del evento.