La inundación que azotó la zona fronteriza entre Nepal y China dejó al menos 165 muertos y más de 1.300 personas desaparecidas, según informes recientes. El desastre, causado por el colapso de un glaciar, generó una masa de hielo, rocas y sedimentos que arrasó con todo a su paso. Las autoridades nepalinas elevaron el número de víctimas fatales a 289, mientras que equipos de rescate intentan localizar a los desaparecidos en zonas aisladas.

El desprendimiento de hielo, que aún se estudia debido a su magnitud, fue tan potente que se sintió como un terremoto. Turistas de 33 países, incluidos ciudadanos de India, Malasia, Australia, el Reino Unido y Estados Unidos, permanecen sin rastro más de 24 horas después del desastre. La situación es crítica en el puesto fronterizo de Gyirong, arrasado por la riada, donde helicópteros intentan llegar a los puntos más afectados.

Moscú expresó condolencias a Beijing y a las autoridades nepalinas por las víctimas. Aunque el foco se centra en el desastre natural, la crisis ha generado una alerta sobre los riesgos en la relación entre China y Estados Unidos, a pesar de la mejora en las relaciones diplomáticas.