Naciones Unidas expresó su preocupación por la tragedia causada por inundaciones repentinas en la frontera entre Nepal y China, donde más de 300 personas perdieron la vida y cientos se reportaron desaparecidos. El secretario general de la ONU, António Guterres, destacó la gravedad de la situación, que ha dejado un saldo de 359 fallecidos según las autoridades nepalíes.

La causa principal de los desastres se atribuye al colapso de glaciares, según estudios del Servicio Geológico de Estados Unidos y China. Esta situación ha provocado riadas que han arrasado poblaciones enteras, arrastrando rocas, hielo y lodo. Muchos de los afectados eran turistas, incluyendo cientos de visitantes extranjeros que se encontraban en el Monte Kailash o planeaban participar en festivales como el Janai Purnima.

La crisis ha requerido una respuesta internacional, con agencias de la ONU movilizando personal y recursos para apoyar a las víctimas. Helicópteros militares chinos llegaron a zonas afectadas en la frontera, mientras se continúa la búsqueda de sobrevivientes. La situación sigue siendo crítica, con miles de personas aún en riesgo.